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La trayectoria de una empresa literaria se hace página a página. IWE Agencia Literaria tiene montañas de páginas leídas en la jungla literaria. Trabajamos desde España aunque tanto nuestros orígenes literarios como nuestra inicial experiencia tratando libros germinaron en el extranjero. Gestionamos a estilo anglosajón, clásico. Dicho en otras palabras, esto significa que teniendo asumido el reto de mantenernos a la vanguardia en innovación creativa potenciamos y difundimos la creación literaria siendo fieles a nuestros orígenes, sin protagonismos personales. Mantenemos nuestra actividad en segundo plano. Trabajamos entre bambalinas hasta que la obra adquiere relevancia en su presentación ante el público.

Desde los papiros a la escritura digital,  la historia de la literatura está poblada por obras literarias de autores que se arriesgaron a romper los límites existentes en normas creativas convencionales sin importarles las opiniones ajenas. Algunas arriesgadas obras salieron a la luz gracias a la visión de futuro que tuvieron mecenas, editores o libreros a los que no les importó comprometer su prestigio profesional publicando lo escrito por autores innovadores.

En la actualidad, época de escritura digital, los mecenas son más importantes de lo que históricamente lo fueron porque la jungla literaria es más densa cada día. Me satisface comprobar el creciente aumento de escritores y lectores que propician las nuevas tecnologías pero de entre esa frondosidad es preciso hacer sobresalir y potenciar a los escritores innovadores que pasarían desapercibidos si no se les distinguiese de alguna forma. Me congratula que la función del agente literario sea valorar obras en busca de talento literario.

Recuerdo que hace doce años, en la feria del libro de Fráncfort, nos mostraron los readers ebooks como una competencia inmediata del libro en papel. Me apasionan las nuevas tecnologías y lo aprecié como una gran ventaja en mi trabajo. El pequeño artilugio podía contener docenas de libros en su interior y le vi la aplicación práctica en mi caso al poder llevar los manuscritos y libros a Fráncfort en un dispositivo de bolsillo eliminando el peso de las enormes maletas llenas de libros. Sin embargo,  no le vi atractivo como libro literario. Si las editoriales no hubiesen obstaculizado la implantación de los dispositivos de lectura, readers, e impedido la difusión de ebooks durante más de diez años por miedo a perder el negocio que supone la publicación de los libros en papel, el avance en técnica creativa para adaptar los textos a la nueva tecnología llevaría una década de ventaja.

El retraso en la implantación generalizada de dispositivos de lectura ha beneficiado a autores perspicaces que se percataron de la dificultad de leer en pantalla novelas de extensión similar a las decimonónicas. El mérito narrativo en esta época de predominio de la escritura digital destaca forma y fondo; el talento literario es capacidad creativa sumada a ingenio expositivo.

Si importante es lo que se cuenta más importancia tiene actualmente cómo se cuenta, para ser leído. Decía Baltasar Gracián que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Los lectores, actualmente, tienen diversas alternativas: lectura de blogs, webs, libros digitales, libros en papel… todas ellas perfectas, cada una en su estilo para un momento o para un lugar determinado.

Para triunfar en la actividad literaria, los autores no precisan conocer previamente el formato idóneo para su obra creativa, ellos deben limitarse a escribir sin sentirse condicionados por el formato. Una vez finalizada la obra, el agente literario tiene protagonismo fundamental, incluso más que la del editor clásico, en papel, por el asesoramiento técnico que ofrece a los autores para divulgar los textos en el formato adecuado incluyendo otros rasgos artísticos como son la imagen y el sonido.

Yo soy de las que paseo libros en papel, por el placer de leer en papel, a la vez que llevo conmigo un iPad mini y un teléfono con pantalla de 7 pulgadas, para leer sin dificultad. En mi caso se une la necesidad de lectura profesional de cualquier texto en sistema digital, sin reparar en la extensión del texto, a mi apetencia por leer inmediatamente, por conocer una novedosa obra, sin discriminar el formato. La realidad de los lectores que se acercan al texto únicamente por placer es que discriminan, aceptan o rechazan, una obra en tinta digital o en papel, si no está editada en el formato idóneo que haga cómoda la lectura.

He comprobado que algunos autores tienen ideas geniales pero no saben expresarlas correctamente. Esos manuscritos tras ser supervisados son tan válidos como los que llegan a la agencia perfectamente escritos. Si el autor que tiene dificultad para expresar sus ideas pide expresamente que se revise su obra tendrá las mismas oportunidades que cualquier otra de previa calidad porque una vez revisada nadie sabrá que ha sido corregida y el lector le dará una oportunidad.

Muchísimas obras, de potenciales ventas, pasan desapercibidas en la jungla literaria por ser autopublicadas en formato erróneo y sin revisión de estilo ni de otra naturaleza. Hace unos años tuve una conversación en la feria del libro de Sevilla con el propietario de una web para autopublicación. Juan Mari explicaba en su ponencia las ventajas de la publicación digital y venía a decir que “por fin los autores se veían libres de editores y de agentes literarios porque el futuro estaba en la autopublicación en su web, sin revisión del texto”. Discrepé públicamente y manifesté desacuerdo con su punto de vista. Argumenté que el lector merece respeto. Y me puse como ejemplo: si empiezo a leer un libro y la primera página contiene faltas de ortografía abandono la lectura aunque la obra sea un diamante por descubrir. Exactamente igual que yo hacen los lectores habituales; los libros tienen un coste y nadie quiere comprar faltas de ortografía o de sintaxis.

En IWE hemos considerado siempre inestimable la magnífica colaboración que supone el punto de vista de personas de otros países en la valoración de las obras que llegan a nuestra agencia por lo que supone de amplitud de miras en la selección y distinción de obras. Tenemos firmados acuerdos de colaboración con prestigiosas universidades extranjeras que hasta la fecha han resultado plenamente fructíferos, encuadrados en nuestro departamento de innovación y desarrollo.

No hay para mí mayor satisfacción que descubrir nuevos talentos literarios. Cuando se han pasado dos tercios de la vida leyendo y valorando obras para su publicación se busca lo más difícil; la obra decisiva ejemplo de nueva forma de exponer literatura. 




Si estás en estas páginas es porque después de muchas horas de trabajo has conseguido escribir el ansiado libro que te propusiste hacer y ahora quieres publicarlo cuanto antes.  

Es esta agencia literaria admitimos todas las obras de autores noveles porque consideramos que merecen la oportunidad de ser leídos tanto como los consagrados; todos los premios Nobel fueron una vez autores noveles.

Respondemos sobre las posibilidades de publicación a todos los autores que nos han enviado su obra cumpliendo con los requisitos estipulados para la valoración. Los requisitos son: sinopsis, seudónimo del autor y varios capítulos de la obra.