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Las pinceladas expuestas en esta sección constituyen una ayuda para el autor y son una pequeña muestra del asesoramiento especializado que IWE ofrece cada año a cientos de escritores sobre proceso creativo. Copyright IWE.


Cada autor es único y cada proceso creativo singular. La escritura creativa exige técnica y capacidad del autor para obviarla y romper moldes. Ahí radica la diferencia entre una obra perfectamente escrita y una obra de arte. La literatura magistral es fruto del conocimiento de la técnica y de la superación, una vez conocidas, de las fórmulas de escritura hasta alcanzar la sublimación expositiva. 

La obra resultará aceptada y se defenderá por sí misma, si tiene méritos para ello. Hasta llegar a ese momento, el autor ha sido el protagonista absoluto, ha creado a su antojo, con inspiración o constancia, con un motivo concreto o al azar, en soledad o a ratos en la vorágine del trabajo y todo ello se refleja en la naturaleza de la obra. La obra habla de sí misma, cuenta su historia, desvela su estructura, si la tiene, y nos muestra sus carencias o suficiencias. El argumento es lo de menos para que sea considera arte, obra artística.

Una vez creada, el autor pasa a un segundo plano para convertirse en espectador de la trayectoria de su creación. Si la obra no destaca, por más presencia del autor en presentaciones y foros para convencer de las bondades de su obra, seguirá sin destacar. El libro no necesita a su autor, el propio libro habla de sí mismo mejor que lo pueda hacer su autor. Una vez dado a conocer, la mejor presentación del mismo es la recomendación de un lector a otro, de un librero al lector, de un profesor a sus alumnos de literatura.

Para llegar a triunfar, el libro necesita ser, existir en forma de libro, nada más. Todo lo demás son añadidos, estorbos. Para que una obra de arte llegue al lector no necesita dar codazos a sus compañeras literarias tumbada panza arriba en la mesa de novedades con su título gritando a todo lector que se acerque a ella. La obra de arte es silenciosa, le basta para ser reconocida y apreciada, pasar a engrosar los anaqueles de las librerías mostrando discretamente su lomo. Todo lo demás es parafernalia y ruido sin enjundia.

Es cierto que para lograr una obra de arte el autor debe engrasar la pluma o las teclas del portátil con la creación de una primera obra. Siempre ha de existir una primera obra, todas las actividades que se realizan necesitan entrenamiento y es muy raro atinar al primer intento pero el primer intento es imprescindible para afinar el segundo. Sin una primera obra no puede existir una segunda. La flauta suena por casualidad, a veces, pero no produce una melodía, simplemente emite un sonido. Los primeros libros pueden ser sonidos inconexos o dignas novelas de ser publicadas sabiendo que son humides destellos de buen hacer de un autor, promesa futura.

Las obras humildes tienen una razón de ser; su función no es otra que instalar al autor en la posición de salida de la carrera literaria. La primera obra le pone al autor los pies en el suelo de la realidad literaria y le hace fuerte para competir en pos de la sublimación creativa. Los defectos creativos no se ven en la pantalla del ordenador, tampoco se ven en los folios impresos, se ven únicamente en el libro cosido y encerrado en sus tapas. En esa posición descubre el autor su realidad. Curiosamente, los primeros libros se venden y en ocasiones alcanzan ventas de varios miles de ejemplares. Los lectores están ávidos de sabia nueva y es bueno que así sea en bien de la literatura. El examen lo pasa el autor con la publicación de su segundo libro. En ese momento ya es conocido y se han creado expectativas sobre su producción... o no se han creado y el segundo o tercer libro pasan sin pena ni gloria.

El escritor termina o comienza tras el examen. Si es un verdadero escritor no podrá dejar de escribir y de intentar publicar, si no lo es y lo que buscaba de la escritura era la fama rápida hasta aquí llegará su energía creativa.

La experiencia nos dice que hay maravillosas primeras obras que han arrasado en el mercado internacional. Sin dar nombres para no hacer publicidad a unos autores que desmerecería a otros, recientemente se publicó una obra de una obra muy breve, fue publicada con un diseño simple, no por sencillo sino por falta de calidad de diseño y a pesar de ello ha sido traducida y publicada en 29 países. Y no es la única. Existen primeras obras maestras aunque son la excepción. De ahí la necesidad de publicar con objetividad y profesionalidad. El descubrimiento se hace del libro, no del proyecto de libro.




En la creación de personajes es necesario considerar sus antecedentes, vicios, carácter, virtudes y contradicciones. 

En cada personaje deben destacar sus rasgos físicos, rasgos psicológicos y personalidad. 

El personaje deberá, ante todo, ser consecuente en sus actos. 

Según la condición social del personaje, le asignaremos una forma de expresarse acorde. 

Deben coexistir dos tipos de personajes, planos y en relieve, protagonistas y secundarios.

La entidad psicológica del personaje determinará su distinción.








Un tema de escritura se encuentra en cualquier dato.

Todos los temas son interesantes si se abordan desde la perspectiva adecuada.

Cada tema nos orientará por sí mismo en la forma de plasmarlo.

Es preciso considerar los pequeños detalles y anotarlos para poder usarlos en el momento oportuno. Deben ser aplicados con mesura, porque muchos detalles abruman.

La primera regla del escritor es contar con sencillez y el objetivo permanente debe ser lograr claridad en la exposición.

Cada situación es enfocable desde la perspectiva intimista y es preferible siempre sugerir más que explicar.

Es preciso intrigar al lector para que no abandone la lectura, ello se logra imprimiendo pasión en la elección de cada palabra y en la creación de frases perfectas.

Las sensaciones que percibe el lector durante la lectura son las que determinan el verdadero éxito de la obra.



A diferencia de la novela, que se caracteriza por su extensión, es cuento es profundidad.

Rasgos del cuento son intensidad, ritmo y tensión.

La trama es determinante en el cuento.

Su esencia es concentración.

El éxito radica en su explosión contenida y se alcanza si desde la primera línea la redacción es idónea y la estructura adecuada.



Para superar el bloqueo, escribe lo que desees escribir no te impongas temas no deseados.

A escribir se aprende escribiendo todos los días. La práctica de la escritura diaria es relajante si se realiza sin ansiedad comparativa con la obra de otros autores.

La inspiración surge de la concentración sosegada.

Si el bloqueo persiste es aconsejable cambiar, por un tiempo determinado previamente, la actividad de la escritura por la lectura. Siempre funciona.



Diccionario alfabético de significados de María Moliner.

Diccionario ideológico de la Lengua de Julio Casares.

Diccionario de sinónimos y antónimos de Sáinz de Robles.

Diccionario de dudas y dificultades.

Diccionario de incorrecciones.

Diccionario de ortografía técnica.

Diccionarios especializados en temas concretos.



Las vueltas que da la vida...

...las vueltas que dan los libros

El día 23 de abril, Día del Libro, es nuestro aniversario. IWE Agencia Literaria abrió sus puertas en tan significativa fecha, hace ya más de una década. Vamos camino de las dos décadas.

La creación de una empresa literaria fue consecuencia lógica de la educación que recibí desde mi infancia. En mi vocación literaria influyó decisivamente mi abuelo paterno. Fue mi abuelo un ávido lector y un hombre culto, muy culto. Leía siempre, en toda circunstancia y lugar tenía un libro a mano. Fui su primera nieta y se ocupó en enseñarme a leer y a escribir desde que cumplí tres años. A mis ocho años me recomendaba lecturas literarias y me hacía leer el periódico junto a él cada día pero no le interesaba ayudarme con las tareas escolares, de las matemáticas se ocupaba mi padre. Mi abuelo en aquella época ya llevaba tiempo suscrito a una revista literaria británica, en español, lo sé por la colección que llegó a reunir. Me aconsejaba intercalar la lectura de los artículos de la misma con la lectura de libros, y cada vez que él terminaba el repaso del ejemplar mensual de la revista me lo entregaba para que yo la leyera. Así, desde la infancia he leído libros de adultos y he estado al tanto de cuestiones literarias.

Por aquella época, al concluir mis estudios de tercer curso, me confió emocionado que nueve años antes había conocido a una escritora británica cuando ella se disponía a iniciar la escritura de un libro sobre algo muy apreciado por él. Mientras la autora se documentaba, mi abuelo cambió su residencia y no pudo localizarle, ni él a la escritora, de ahí que siguiera la aparición de las novedades literarias con tanta fruición. Según he descubierto ahora, ella volvió un mes después a Gran Bretaña y el libro se publicó dos años más tarde con un apellido distinto al que mi abuelo conoció de la escritora.

Mi abuelo me animó a leer desde la infancia y a mis nueve años empezó a introducirme en el noble arte de la escritura creativa, me incitaba a escribir aun cuando él personalmente nunca tuvo pretensiones literarias. Me dediqué profesionalmente a la escritura en no ficción, con seudónimo, desde muy joven y mi temprana vocación por la lectura y la escritura continua siendo intensa y profunda. De mis libros se han vendido miles de ejemplares pero nadie los relaciona conmigo, mi timidez lo impide. Siempre he sido consciente de que la escritura era lo único que daba sentido a mi vida y siempre he sido muy feliz por tener capacidad para ejercitarla.

Trabajé para diversas editoriales, todas prestigiosas, pero seguía escribiendo varias horas, cada día, antes de empezar la jornada laboral.

La idea de volver a vivir a Granada y una serie de ideas enlazadas culminaron en la fundación de IWE Agencia Literaria, después de haber rechazado a una editorial supermegagrande una magnífica oferta de trabajo para incorporarme a su plantilla en Madrid. Volví a mi ciudad en la creencia de que Granada, ciudad cultural, merecía contar con una Agencia Literaria.

Cuando me jubile contaré todo lo que encontré en Granada, será muy divertido.

Llena de entusiasmo, empecé a dirigir mi agencia literaria y cada año, con ocasión del Día del Libro, la fecha de nuestro aniversario, hemos tenido motivo de celebración.

El día 18 de abril de 2009, entré en la biblioteca privada de IWE Agencia Literaria, en la sección de libros publicados en inglés, y elegí varios ejemplares para dedicarlos a mis próximas lecturas personales –distingo entre lecturas profesionales y lecturas personales desde que soy agente literaria-. Abrí uno de los ejemplares al azar y mi sorpresa fue mayúscula al descubrir en él una conexión directa con mi abuelo e indirecta con mi padre. Constaté que tenía entre mis manos el libro de la escritora británica que mi abuelo hubiera querido leer y que no pudo localizar. Empecé a hojear las páginas y descubrí que la narración dura un mes y que se inicia el día en que yo nací. En las páginas del libro, la autora refiere conversaciones con la familia de mi abuelo y describe la singularidad de una obra de arte, adquirida por mis bisabuelos a causa de mi padre.

La famosa autora ha vendido millones de ejemplares de todos sus libros de no ficción. Yo tenía pendiente la lectura de esta famosa obra que llegó a la agencia, junto a otras, a través de mi hijo.


http://www.youtube.com/watch?v=oX1LM9HIk_s